Teatralización

En este proyecto de teatralización queremos, mediante el arte del teatro, generar espacios de debate y reflexión sobre cuestiones que rodean al proceso de envejecimiento, a las relaciones intergeneracionales o a cualquier cuestión que se enmarque en el ámbito del nuevo paradigma del envejecimiento activo y el imaginario social de las personas mayores.

Para ello, ofrecemos una formación consistente en un taller que servirá para acercarse al mundo de la Interpretación. La interpretación entendida como un juego, un juego de contrarios, de acción, un juego serio, con conflictos, con querencias y ausencias, pero un juego. Un juego en el que la palabra, la voz, el canto y la expresión corporal, serán los anclajes para un viaje bello y creativo, donde descubrirnos sobre la escena.

Todo ello buscando la interacción con nuestro entorno y sus reflexiones acerca de la sociedad/cultura en que vivimos y sus fortalezas y debilidades.

Este taller del proyecto de teatralización cuenta con tres procesos de aprendizaje.

Se organiza en un taller presencial de 2 horas de duración los miercoles por la tarde.


Interpretación a través de la palabra, con Javier Liñera

Este taller tiene dos partes claramente diferenciadas: por un lado el trabajo de la improvisación, tanto en la palabra como en la interpretación, trabajo en el que se parte de uno/a mismo/a. Y la segunda parte el trabajo con el texto. En este periodo nos acercamos a la creación del personaje.

Para ello una de las herramientas de trabajo será la palabra, el texto. Pero entendiendo la palabra como acción, como elemento que puede crear acciones, que es cuerpo, que toca, empuja, mueve, conmueve.

Lograr que la palabra nazca en el momento. Que la interpretación sea dinámica, vívida, que brote en ese momento. Como lo hace la palabra, que brota, que no es pensada, que nace como necesidad para comunicarnos.

Y entender que el juego de la interpretación es el juego de los contrarios, de la acción. Es un juego, un juego serio. Jugamos en serio. Jugamos al teatro, al conflicto, al quiero y no quiero.

Para las improvisaciones de la palabra trabajaremos a partir del cuerpo, de ejercicios en los que la palabra brota, en los que no se piensa, sino que se actúa.

En el trabajo de texto, dependiendo de la disposición del grupo, se puede comenzar con textos ya escritos de dramaturgas o dramaturgos contemporáneos e interesantes. O también podrían crear textos propios. Pero al ser un acercamiento, creo que habrá que ir poco a poco.

Voz y canto para la escena, con Yolanda Bustillo.

A través de estas sesiones monográficas nos sumergiremos en el enorme potencial de la voz para acercarnos a una experiencia interpretativa que permita al actor/actriz abordar con mayor sensibilidad la escena.

El cuerpo y la voz, el canto, la improvisación sonora o las canciones de diferentes tradiciones serán herramientas que sirvan de trampolín para dejar que emerjan acciones escénicas con diferentes colores emocionales.

Se trabajará de forma práctica sobre todos los elementos del programa, combinando ejercicios de movimiento y acción física con la emisión y exploración de la voz. Caminaremos desde el enfoque individual al soporte del grupo, en una dinámica continua a través de la cual ir eliminando barreras para la emisión libre de la voz.

La voz se trabajará tanto a nivel textual como en su aspecto cantado, yendo al encuentro de la faceta más pre-expresiva de la misma.

El cuerpo en movimiento, con Haizea Aguila

A través de la herramienta de la Expresión corporal trabajaremos partiendo de lo físico conectando con los procesos internos de cada persona.

Trabajar partiendo de las sensaciones corporales internas, la percepción ósea y muscular descubriendo así los procesos del fluir del movimiento, así como el diseño corporal y espacial.

Desarrollar la percepción del propio cuerpo su dominio y su control para que las alumnas hagan de él un vehículo para la expresividad.

Estimular la capacidad de comunicación por medio del lenguaje corporal.

Conocer a los demás desde el campo de la improvisación y de la creación en común integrando lo racional, lo afectivo y lo intuitivo de un modo equilibrado.

Integrar y reconocer como miembro del grupo, con algo que aportar, algo que aprender de los demás y si es necesario algo que modificar en nuestra propia actitud.